Oratorio

Oratorio edición de Vaso Roto, Madrid 2021.

Oratorio

Un mundo presidido por la ausencia de Dios. No hay distancia contemplativa. Hay vacío, conmoción. Esto es Oratorio. Un lugar de enumeración desde el cual percibir una orfandad mayúscula. Un extrañamiento radical. Una pieza musical desnuda que se aferra -como dice el epígrafe inicial de Malebranche- a la atención como “plegaria natural del alma”.
Oratorio, acaso más que ningún otro libro de María Negroni, explaya la rebelión al tiempo que muestra una luminosa compasión por la inocencia. Como si fuera necesario acercarse a estos poemas, no desde la sospecha sino desde el asombro, ahí donde “la escritura se escribe/contra los escrito” y nosotros “mortalmente infinitos/soñamos que somos”.

Esther Peñas.

Archivo Dickinson

Archivo Dickinson, La Bestia
Equilátera, Buenos Aires, 2018.

Archivo Dickinson

María Negroni encuentra a Emily Dickinson con la lealtad y la agudeza que consiente la perseverancia y el amor de haber sido su traductora. Se afianza en cada una de sus edades con una puntualidad perfecta. No hay enamoramiento sin hechizo, pero el hechizo no es un excedente de la vanidad ni una campaña de proselitismo para que el ego gane sus triviales batallas. El ser que cambia es mucho más importante que ese yo que se muestra con la misma gracia y la misma versatilidad con la que la divinidad se oculta. El movimiento y la mutación son su esencia. Revela, sin engañarnos por la exhibición del método, sin decirnos exactamente cómo, el amoroso accidente, la amorosa deficiencia de existir, su poético desajuste.

Luis Chitarroni

Archivo Dickinson

Archivo Dickinson, Vaso Roto
Ediciones, Madrid 2018.

Pequeños reinos

Pequeños reinos, Eduntref
Buenos Aires, 2017.

Pequeños reinos

Desde que Rimbaud escribiera su poema sobre las vocales otorgándoles colores, como si esa entidad misteriosa que son las palabras se proyectara fuera de sí misma para asomarse a las zonas en las que la pintura genera ese vértigo asombroso de las formas, se ha intentado ver en la poesía, la música o la pintura y, recíprocamente, en la danza y en la música las estructuras poéticas. A veces la resolución, insuficiente, entrecortada, se dio por el lado de la mención; otras, por la intersección de las formas, un poema como sonata, un cuadro como esplendor poético; otras, por fin, como diálogo. Sorprendente la resolución en Pequeños reinos de un viejo anhelo, el coloquio entre las artes. La resolución, lo que vemos en este libro de María Negroni y Nora Correas, es magia pura, atmósfera de sueño en el que las voces apagadas de poemas certeros y al mismo tiempo difusos salen de su inmovilidad y saltan y bailan en las figuras caprichosas, voluptuosas y austeras de una gráfica ilimitada.

Noé Jitrik

Exilium

Exilium, Vaso Roto Ediciones,
Madrid, 2016.

Exilium

¿Dónde, si no en el exilio, habla la palabra poética? ¿Dónde, sino en la pérdida, se eleva lo que nombra la ausencia, la distancia, la interminable lejanía? Y allí donde esa palabra dice lo que añora comienza su sueño despierto: quiere restituir con imágenes oscuras lo que se le sustrajo. Juega otra vez y sabe que ese exilio comenzó cuando la infancia se abandona. La infancia como territorio donde lo imaginario se consagra, pero retorna como pérdida o repetición monstruosa, como orfandad o duelo. Porque el infante es el que todavía no ha hablado y en consecuencia vive en su paraíso mudo y sin tiempo. Pero basta que la palabra sea aprendida para que el exilio comience su derrotero. Entonces vive su gran paradoja: para recuperar el paraíso solo cuenta con la palabra que fue, justamente, aquello que lo distanció para siempre del seno originario: «a este desapego / lo llamamos infancia», escribe María Negroni.

Jorge Monteleone

Interludio en Berlín

Interludio en Berlín, Pre-Textos,
Valencia 2014.

Interludio en Berlín

María Negroni se caracteriza por ser una autora poco comedida; parece ir en busca de las palabras sin miedo a pronunciarlas y esa es, sin duda, una de las cualidades que dotan a su obra de una autenticidad poco frecuente. Sin embargo, en este libro aparece una voz mucho más intensa que intenta alcanzar una explicación en torno al comienzo de las cosas: al por qué de la escritura y del viaje.
"¿Cuál yo es yo?"
Así comienza uno de los poemas que marcará la perspectiva en torno a la cual gira este libro, al que podríamos definir como una búsqueda constante de la propia identidad; más aún, de esas múltiples identidades que vamos creando con el correr de los años, las experiencias y los lugares. Y, en esa pesquisa la escritura juega un papel protagónico, ya que va construyéndose con esos viajes y estructurando el universo poético de la autora.

Tes Nehuén

Elegía Joseph Cornell

Elegía Joseph Cornell, Caja Negra Editora, Buenos Aires 2013.

Elegía Joseph Cornell

María Negroni observa un fotograma en un film de Joseph Cornell: una niña (sus lánguidos cabellos le cubren el cuerpo) montada sobre un corcel blanco. Es solo una imagen, pero una imagen cargada de visiones. Elegía Joseph Cornell debería leerse según la lógica de un ensamblaje, un collage, un ready-made. La niña y el caballo son los guías de un museo portátil donde cabe todo Cornell: una boîte-en-valise que se despliega ante nosotros para exhibir su repertorio de postales mágicas. Igual que Museo negro (1999), Galería fantástica (2009) o Pequeño mundo ilustrado (Caja Negra, 2011), este libro es un catálogo de los detritus más bellos e inútiles. Los juguetes ópticos, las divas de los viejos films, los relatos de Andersen, Little Nemo, Duchamp, las golosinas, Krazy Kat, el cine underground, Nueva York: con primorosa lucidez, el libro acomoda esos restos en compartimentos contiguos, como si fueran los diminutos residentes de una casa de muñecas. Para María Negroni, como para Cornell, el arte es la infancia.

David Oubiña

Elegía Joseph Cornell

Dalkey Archive Press, 2020. Traducción de Allison deFreese.

Cantar la nada

Cantar la nada, Editorial Bajo la Luna, Buenos Aires 2011.

Cantar la nada

Cantar la nada debería leerse en el zigzag que se tiende entre la plástica poética de los títulos, el diseño al sesgo del poema y sus finales. Sólo yendo y viniendo en ese trazado único, “como quien delimita un teatro de operaciones”, podremos leer las líneas tendidas por el serpenteo de la forma y del sentido en la alternancia de sus vórtices, los puntos donde concurren los planos del discurso, las mudas donde la lengua derrapa. Este libro -puesto a cantar entre un gentil retaceo y la iluminación de “la casa de lo escrito”- se lee no solo en un ir y venir constante, sino también a la caza de lo alterno y lo angular: sus escondidas entrantes y salientes; no solo bajo la tensión del movimiento de un péndulo que va y viene, sino también en esa febril quietud del durante del poema y sus disparados enlaces.

Walter Romero

La boca del infierno

La boca del infierno, Editorial Mantis, Jalisco, México 2009.

La Boca del Infierno

El monstruo es aquello que se muestra, aquello que se señala con el dedo, tanto en las ferias como en la historia. Buena parte de la obra de María Negroni consiste en esta mostración, como si la póiesis fuera una y otra vez el despliegue de un museo negro. El sujeto imaginario de La Boca del Infierno es el duque Orsini hablando desde su propia monstruosidad. Su monólogo es, por ello, indicial: el duque se muestra a sí mismo en un discurso que lo contiene y justifica y a la vez lo juzga y lo condena. Y el espacio propicio para manifestarse es la gruta.
El poema-monólogo del duque de Bomarzo es masculino, pero su espacio de enunciación es un lugar femenino por excelencia: la gruta, ésta, lo dijo Bachelard, es la primera morada y la última, la sepultura en la caverna y el retorno a la madre. Por ello, la gruta es el lugar donde se fundamenta la lengua materna. De allí que la verdadera identidad de la gruta como espacio enunciativo es la de la poesía.

Jorge Monteleone

EL testigo lucido

Mouth of Hell (La Boca del Infierno), traducción Michelle Gil Montero, Action Books, 2014.

Andanza

Andanza, Editorial Pre-Textos, Valencia 2009.

Andanza

A lo largo de los cuarenta y un poemas que integran el volumen -poemas sin título, todos de ocho versos, endecasílabos-, el tango actúa para María Negroni de igual modo que el personaje de Nadja para Breton, es decir, como catalizador, como coartada para escribir sobre sí misma: "A cada cual su reino indescifrable". Un reino de Babel que la poesía ayuda a traducir, por más que, ya se sabe, en cualquier traducción siempre hay algo que se pierde. Y esa pérdida es una de las claves no sólo de Andanza, sino de la obra completa de esta autora nacida en Rosario pero que reside en Nueva York: "la realidad es el arte de la herida". "Flor extraña que busca suavizarse / en el fuera de campo del lenguaje".

Josep M. Rodríguez

EL testigo lucido

The Tango Lyrics (Andanza), traducción Michelle Gil-Montero, Quattro Books, Canada 2013.

Arte y fuga

Arte y Fuga, poemas, Editorial Pre-Textos, Valencia 2004.

Arte y fuga

Si todas las artes aspiran a la condición de la música, el poema apunta en sus ritmos, en su dicción, hasta en su inanidad sonora, a la fuga del inconcluso Deseo hacia su redención verbal en elusivas armonías. Porque lo inexpresable -dice el poema de María Negroni- eso, eso mismo es también una música. Arte y fuga construye, con las huellas de una experiencia dolorosa en la tenue sombra de un amor, con el amarillo de otoños idos, con espectros de vastas ciudades o diminutos domingos lluviosos o cansados desiertos, con la noche muda y la muerte elocuente, con refranes y réplicas y citas, una serie de poemas para “inventar lo que somos”: nombrar aquella triste música de la humanidad con la piadosa ironía de un canto del todo irreal.

Jorge Monteleone

arte y fuga

Arte e Fuga (Arte y Fuga), traducción al portugués Jorge Melícias, Cosmorama Edições, Maia, Portugal 2017.

Wunderkammer

Wunderkammer, Borde Perdido, Córdoba, Argentina 2019.

Wunderkammer

Más que una cámara de objetos hallados, vemos con la curiosidad despertada por un idioma renovado, un recorrido particular, que por momentos surca el agua y en ocasiones se interna en bosques que rodean construcciones abandonadas. El poema contiene a cada paso su maravilla: sobrevivir al naufragio, celebrarlo incluso como la liberación de los rumbos planificados, y además perderse con alegría entre árboles o castillos, entre símbolos acaso que desde todas partes nos miran cuando miramos.
Por otro lado, que es el mismo lado en el que todas las piezas se hacen visibles y hasta audibles, como toda contemplación de lo que brilla y deslumbra y toda práctica de anotación del asombro, este es un libro que expone esa anomalía de escribir de manera absoluta que seguimos llamando “poesía”.

Silvio Mattoni

Wunderkammer

Camera delle Meraviglie (Wunderkammer), Quaderni della Valle, Italia 2002.

La ineptitud

La ineptitud, poemas, Editorial Alción, Córdoba, Argentina 2002.

La ineptitud

Sin puntuación, como si fuesen declaraciones iluminadas, los poemas de La ineptitud adquieren su forma más típica en breves agrupamientos de versos como mínimas constelaciones metafóricas ("el poema hila el silencio/ entre dos cosas// inexistentes"). Ese mundo de espejos y de espejismos revela una aspiración esencial: toda semejanza conlleva la ilusión de una unidad perdida, la "fascinación de ser dos en uno". Por ello ese espacio donde se reúnen los contrarios es también un modelo de la unión erótica, un mundo amoroso. La poesía de María Negroni vuelve a nombrar ese lugar imposible, con el lenguaje certero de un deseo insaciado e indeterminado. Su maestría radica en construir lo impreciso, lo perdido y lo fragmentario con un lenguaje de gran riqueza verbal, como si su acumulación esperara siempre el milagro de revelar un tesoro oculto. Aun cuando se trate de otra ineptitud: "recibirás la riqueza del mundo/ cuando hayas dejado de desearla", escribe Negroni. Y en esa inadecuación inscribe su poesía lúcida.

​Verónica Chiaravalli

Diario extranjero

Diario Extranjero, poemas, Editorial La Pequeña Venecia, Caracas, 2000.

Diario extranjero

Es sabido que en la literatura, el viaje puede ser temporal (un viaje a la infancia, por ejemplo) o bien geográfico. En Diario Extranjero, dice la autora: no he llegado / a la ciudad de los amantes/ en la ciudad en que estoy / la gente clava estacas en el corazón / de la noche / una máscara cae / detrás de otra / por un instante el fracaso / se torna / incandescente / (algo se refleja / en lo que no existe) / por el cuerpo de esta ciudad / pasa el mundo / y todo deseo / de viajar / todo deseo de olvidarse / del deseo de viajar. (2000, p.7). Frente a la ausencia, el reflejo es un vacío. El instante que dura un relámpago nos recuerda la instantaneidad como rasgo distintivo y elemento particular de la lírica.

Juan Pablo Páez

Diario extranjero

La fleur de Coleridge (Diario extranjero), traducción Francoise Garnier, MEET Maison des Ecrivains Etrangers et Traducteurs, Saint-Nazaire, France, 2001.

El viaje de la noche

El viaje de la noche, poemas, Editorial Lumen, Barcelona, España, 1994.

El viaje de la noche

El viaje de la noche

Night Journey (El viaje de la noche), traducción Anne Twitty, Princeton University Press, NJ 2002.

La prosa de Calvino (como en Las ciudades invisibles) es el único antecedente que puedo citar para los textos sofisticados de María Negroni, y las traducciones de Anne Twitty son tan sorprendentes e idiomáticas como las celebradas versiones de William Weaver del maestro italiano. Estos poemas en prosa tienen todo el encanto de las fábulas narrativas y toda la densidad lírica de las odas. Uno lee Night Journey con la certeza rara de que esto es literatura, una secuencia de renunciamientos apasionados y dolorosos. La singular elegancia de la dicción, tanto en inglés como en español, trae estas iluminaciones al nivel en que Rimbaud dejó esa palabra.

Richard Howard, editor of The Paris Review

Islandia

Islandia, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, Venezuela 1994 (primera edición).

Islandia

No leí este libro cuando se publicó por primera vez en los años noventa; lo leo hoy con la sensación de tener en las manos algo nuevo, un material que me habla: Islandia, estos poemas maravillosamente extraños que van enlazando texturas y peregrinajes. Los vikingos que abandonan Noruega y desembarcan en una isla deshabitada en el siglo IX (en prosa sonora) y, por el otro, el viaje propio (en verso) de una poeta que emigra a otra isla, Manhattan, aunque poco importa adónde. Historia, vida y epopeya forman un collage, una saga que medita sobre la aparición de la poesía y también sobre la migración. Una meditación urgente porque llega a un núcleo urgente: la relación entre escritura, lectura y experiencia vital. Esa relación que determina cómo y desde dónde escribimos. No por el viaje en sí —las cosas no significan nada en sí—, sino por cómo resuena en él un vínculo abierto, una conexión e intercambio con el mundo y la existencia. La poesía, en Islandia, es la excavación de ese vínculo.

Daniel Lipara

Islandia

Islandia, Bajo la luna Editorial, Buenos Aires 2019.

Islandia

Islandia, Traducción al inglés Anne Twitty Station Hill Press, N.Y. 2001.

La jaula bajo el trapo

La jaula bajo el trapo, Ediciones Libros de Tierra Firme, Buenos Aires 1991.

La jaula bajo el trapo

Negroni hace gala, en este largo poema de amor, de una distancia samurái, oponiendo a la lírica intrauterina de Luce Irigaray en Jamás la una sin la otra (también teatro entre una mujer y su madre) la meticulosa puesta en escena de una tragedia que nunca se desencadena; a la disputa ensordecedora de los divanes, el protocolo y las condiciones de la disputa misma; a un erotismo sin quién es quién, el ascetismo de dos cuerpos cuidadosamente separados por la vestimenta y el discurso, como si se deseara hacer patente lo que, en el corazón de la etiqueta, permanece de la violencia que se intenta mensurar. Es por eso que La jaula bajo el trapo tampoco permite una lectura en clave autobiográfica. La biografía -dice- no es más que una oportunidad para ciertas conclusiones, una desesperación, sólo eso. Como en Fragmentos de un discurso amoroso de Roland Barthes, se trata más de un discurso estructural que psicológico. Tanto es así, que podríamos parafrasear el acápite de aquel libro (Es pues un enamorado el que habla y dice) y reescribir: Es pues una hija la que habla y dice.

María Moreno

La jaula bajo el trapo

La jaula bajo el trapo, Editorial Cuarto Propio, Santiago, Chile 1999.

La jaula bajo el trapo

La jaula bajo el trapo, Colección Eme, Ediciones La Palma, 2014.

per/canta

per/canta, poemas, Ediciones Libros de Tierra Firme, Buenos Aires 1989.

per/canta

De tanto desolar

De tanto desolar, poemas, Ediciones Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1985.

De tanto desolar

De tanto desolar es una mezcla de dolor y juego. De tanto desolar, provocar desolación, robar la luz, entristecer. O desolar uno mismo, ser-desolado, haber perdido el sol, ir perdiéndolo. El título parece casi el comienzo de una frase, incita a terminarla, queda en suspenso el posible final, la consecuencia. Ese tono de suspenso y sugerencia está presente a todo lo largo del libro. El discurso vacila, duda, dice pero no, avanza y retrocede.

Judith Filc